La Escuela Activa – I

Escuela Activa

¿QUÉ ES LA ESCUELA ACTIVA?

Esta escuela activa ¿no es la vieja escuela del trabajo preconizado en tiempos de Pestalozzi? No. Esta última denominación abarca por un lado demasiado y por otro es insuficiente. Abarca demasiado por que podría aplicarse a todo establecimiento de enseñanza basado en la actividad, sobre todo a los de tipo profesional. Es insuficiente porque, como veremos, hay que distinguir entre el trabajo maquinal y es trabajo productivo.

¿La escuela activa es pragmática?

La respuesta es afirmativa si con ella queremos expresar que subordina los medios a los fines, que no cultiva el arte por el arte, la cultura por la cultura, el deporte por el deporte, el latín por esnobismo o el clasicismo por nacionalismo. Es pragmática si esto significa aumentar y extender la potencia de su exactitud y someter a este fin todos los valores de la vida.

Antes del advenimiento de la psicología experimental, el educador no tenía más camino que presentir, hoy ya sabe algo, mañana, mucho más.

¿Y qué se ha aprendido?

Que el niño crece como una pequeña planta, de acuerdo con leyes que le son propias, y que no posee con certeza más que lo que ha asimilado por un trabajo personal de digestión.
La institución de los grandes del pasado se asienta y enriquece con el conocimiento . psicológico del espíritu infantil y de las leyes que norman su desarrollo. Lo que era subconsciente se hace consciente. Esto es una característica de la nueva escuela activa. Hacer que lo consiente pase a ser inconsciente es correcto cuando se trata de la adquisición de un conocimiento mecánico. Pero constituye más un método de adiestramiento que de educación.

Es cierto que el aprendizaje de alguna técnica resulta necesario para el desarrollo de toda capacidad, incluso de la inteligencia. Para aspirar a un fin cualquiera que sea, es preciso utilizar medios y éstos, cuando se trata de un organismo vivo, cuerpo o espíritu, sólo puede conseguirse por la repetición, el hábito, el automatismo, condiciones básicas de todo progreso.

Este es el papel de la práctica y la repetición dela respuesta automatizada, de la eficacia mecánica. Este es el momento en que resulta beneficioso hacer que lo consciente pase a ser inconsciente.

El automatismo sólo tiene sentido como instrumento de un poder creador, sólo puede desarrollarse si la educación se concibe como un crecimiento progresivo, como un proceso sin tregua que permite a lo consiente ir tomando posesión cada vez más profunda de lo inconsciente. La educación se convierte así en el arte de hacer consciente lo inconsciente.

Como indicó Henri Bergson, el espíritu, poco capaz de imaginar un movimiento continuo, prefiere fraccionarlo en proporciones que parecen inconexas. Escribió Stanley Hall, celebre psicólogo americano, autor de Adolescence. Nemo pedagogus nisi biologus, diría a mi vez. Nunca teoría y práctica se complementaron y esclarecieron mejor la una a la otra que la teoría biológica y la práctica pedagógica de la Escuela Activa.

¿En qué consiste esta esta Escuela Activa cuya orientación se nos indica, pero sin precisar sus límites? No hay respuesta y por una buena razón: como ella propicia, ante todo el surgimiento de cuanto hay de bueno en la naturaleza propia del niño de cada niño, no podría adoptar una definición a priori, un programa a priori un método a priori.

La escuela activa es un organismo, con todo lo que esta concepción comporta de orden y de imprevisto, de presión en lo universal y de indefinible en lo individual. La escuela activa por primera vez en la historia, hace justicia al niño.

Autor: Mg. Luis Alberto Wurtelle
Director: Incapro Perú

Publicado por

Jorge Luis Ayona Inglis

Asesor De Tecnologías de La Información Incapro Perú Coach

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